lunes, 14 de julio de 2014

Escapadas imaginarias

Coger el coche y perderse entre las montañas. Antes lo hacíamos cada tarde de verano, ahora echo de menos esa libertad de cuando no había paxaritos ni pañales y sólo había que cruzar la puerta para desconectar. Si pudiera, ahora mismo me iba a ver a Esther a su pequeña tienda gourmet en la Vall d'Albaida. Ella me pondría un Malavida o un gin tonic con Ginself, y hablaríamos horas ante un bol de las patatas fritas más ricas, que solo las he probado en su barra. Vale la pena ir a L'Exquisit sólo para pedirle un paquete de patatas, y un vino, cualquiera, de su carta. 

No sólo patatas y vino (que luego me acusan a mi de borracha): para comer, El Calero, en Albaida, donde el padre de Esther hace la mejor paella del mundo. Y para dormir y relajarse, en Salem está la Granja de San Miguel, una granja preciosa en medio del campo con casa rural, spa y una piscina con la que sueño desde hace meses.

La tienda de Esther: L'Exquisit
Veladas en L'Exquisit
Granja de San Miguel
Ya que estamos de escapada imaginaria, pregunto a Susana, de Vuelo Directo, dónde ir. Su blog es click seguro cuando busco lugares donde perderme, lleno de rutas y lugares que ella misma descubre en su cuaderno de viajes. Me contesta un mail con dos destinos: 

"Ravello, en la Costa Amalfitana, donde Villa Cimbrione y Villa Rufolo son visitas obligadas. En la primera, elegantes bustos y estatuas de inspiración clásica contemplan junto con el visitante el intenso mar azul casi a vista de pájaro, mientras que en la segunda destacan además los bellos y ordenados jardines, escenario perfecto para los conciertos al aire libre que allí se celebran por la noche.


O el Valle del Duero portugués, con sus quintas en otro tiempo bodegas hoy reconvertidas en acogedores hoteles boutique con espectaculares vistas al río y a los rabelos que lo recorren. Barcos de madera llenos de encanto que antes transportaban barricas de vino a Oporto y que ahora pasean a relajados viajeros, que contemplan entusiasmados los viñedos en terraza, mientras se protegen del sol con un precioso canotier".


Susana & Ginnie Maddox en Quinta Nova Nossa Senhora do Carmo
Villa Cimbrione, Ravello.

Vuelvo a España con parada en La Casa Amarilla, una casa rural en Pardavé de Torío de la que llevaba tiempo queriéndoles hablar. Loreto me escribió hace casi dos años para encargarme su identidad corporativa y desde entonces nos hemos cruzado mails como si fuéramos amigas de la infancia austeniana: "Pardavé es el pueblo de  mi padre y para nosotras el lugar de veranos eternos y felices con primas, tías, abuelos, vecinas... mi hermana y yo tenemos nuestros trabajos urbanitas y aunque parecemos chicas de tacón y  asfalto, la realidad es que somos Heidis en el exilio. Nuestros genes campesinos son muy fuertes"    

La historia: en 2006, Loreto se empeña en comprar la casa color amarilo construida en la finca de su bisabuela Lucía. "La casa estaba hecha un cisco. Como no podíamos contratar un batallón de obreros y decoradores, poco a poco esclavizamos a nuestros padres y a todo el que se ponía a tiro y la fuimos adecentando (en ello seguimos…). El primer verano se nos resquebrajaron las manos de tanto lijar y limpiar", me cuenta.

Heidi en el exilio o Escarlata en el siglo XXI: "Nos sentimos las depositarias de un trozo de mundo que generaciones anteriores han conservado. Es nuestra tierra roja de Tara, un sitio al que volver, que nunca cambia, te espera". Allí han establecido un sitio casi mágico, donde no hay guerras de bolas de pintura ni tiro con arco, sino paseos, baños en el río y embutido del bueno. Ah, y miel. Miel que producen sus propias abejas y que ellos distribuyen a muy pequeña escala. Un secreto: regalan siempre un bote a todo el que va a visitarles, ¡y está deliciosa! 




Y ya que estamos, acabo a lo grande con uno de esos viajes que organiza el fotógrafo Álvaro Sanz. Eslovenia: Cámara, montañas y aguas cristalinas color turquesa, ¿se les ocurre algo mejor?



Ey, pero y lo que refresca la piscinita hinchable 
que hemos montado en la terraza...

martes, 8 de julio de 2014

Medalla de bronce

Paxarito ha acabado el curso y la guardería para celebrarlo ha organizado unas mini olimpiadas. Es emocionante ver desfilar a sesenta enanos al son de la banda sonora de Carros de fuego. Que yo, extremadamente sensible a este tipo de eventos, llore emocionada, es muy normal, pero hasta el amore soltó un par de lágrimas agarrado a su pequeño atleta.

La prueba final consistía en una gran carrera multitudinaria de padres e hijos. Cedí el honor al padre porque mis lorzas de recién parida y Juan amorrado al pecho no quedarían bien en la foto final. Paxarito no es especialmente rápido y el amore tampoco, pero sí especialmente guapos. 

Suena el aviso y empieza la carrera, y como suponía, mi pareja ganadora no es ni de lejos la más veloz. Pero reparo en algo curioso: Paxarito no mira al frente, a la meta, es más ni siquiera mira al suelo para no caerse. Solo mira feliz y sonriente hacia arriba, a su padre. Y cuando llegan los dos al final, se gira hacia atrás y con esa manera tan suya de señalar grita exultante: "Hugooooooo!" 

Hugo es su mejor amigo y venía de la mano de su abuela. A los dos les quedaba aún un buen trecho para terminar.

En ese momento pienso que quizás en esta carrera todo consista en eso, en mirar hacia arriba, a quien te quiere, y pararse a ver quién viene detrás. Aunque no ganemos ni la medalla de bronce.


martes, 24 de junio de 2014

viernes, 13 de junio de 2014

Summer new!!

Es lo que pasa cuando a una le retrasan la fecha de parto, que se vuelve medio majara. Imagínense: tienda cerrada, pedidos enviados... todo a punto para la baja maternal y maletas hechas. Voy tan contenta a monitores y la matrona: "pero nena, que nos hemos equivocado, hasta dentro de dos semanas no sales de cuentas". Mi suegra venía entonces hacia casa porque se suponía que tenía que estar dando a luz y yo ahí plantada y ojiplática perdida, sin saber qué hacer. 

Así que tras berrear durante hora y media con el pobre amore, me entró una efervescencia creativa, y me puse a sacar productos nuevos como una loca. Ocho días con la tienda cerrada y sin dar a luz dan para mucho: que si tazas, que si carcasas, sombrerospostales y hasta una cuchara en colaboración con la maravillosa tienda de El sofá amarillo.

Les iré contando poco a poco, pero ya está todo subido a la web para que puedan comprar lo más fresco del verano. Ya saben: hecho en el campo con amor.

 

canotier de verano
canotier de flores
LA TAZA
Funda para IPhone 4 y 5 y Samsung 3 y 4. Con color y mucho brillo.
Vámonos de aventura, baby 
Eres exactamente como te imaginaba
Cucharas Lucía Be

01. Vámonos de aventura. 02. Las Antonietas
03. Corona - cinturón de flores. 04. Funda de móvil


martes, 10 de junio de 2014

Mi vida con tres

Vivir en el campo suena romántico y evocador, pero llegar a casa tras dar a luz con la única compañía de Gastón, el amore y dos niños, no es precisamente una bonita escena sacada de una película de James Ivory. Ni madres, ni suegras ni nada de nada, sólo alguna vecina que a veces se pasa a traernos croquetas y Pablo con sus cajas de guisantes. 

Juan nació largo y moreno, y a su llegada abdicó el Rey y hasta se incendió una parte del hospital en el que estábamos. Pasar la tarde después del parto sentada en la acera con mi batamanta fue hasta divertido, con paxarito agarrando goteros y tocando las narices a un chino enfermo sentado a nuestro lado. El pobre no se lo ha tomado muy bien, lo de su nuevo hermano, y le mira con cara de ascopena mientras grita y sentencia que no. "¿No qué?", le pregunto. "Pues que no", dice muy digno. Y así no hay amor de hermano ni foto que valga.

Las noches se han vuelto eternas y nuestra cama ahora es un campo de botellas de aquarius vacías, baberos, pañales y sábanas revueltas. Me entran ganas de llorar porque Juan es muy pequeño, porque hay niños que no tienen qué comer, porque la asquerosa de Elsa Pataky está estupenda y ella tuvo mellizos, porque este verano no pienso ir a la piscina con estas mollas, porque han echado a la vegana de MasterChef, porque veo el telediario, se me quema la comida, me da pena paxarito y echo de menos a mi madre. Así, todo junto y revuelto y en bucle. Y encima aún no he estrenado mis pezoneras de plata.

Juan, ese moreno con ojos de chino que no se parece a nadie, lo ha revolucionado todo. Pero es mirarle, escuchar sus ruidos, olerle... y saber que todo va a ir bien. La naturaleza es complicada y el amore me recuerda mis berridos en la sala de dilatación: "¡¡¡¡¡¡¡no quiero tener más hijoooooos!!!!!!!". Pero la memoria, más rara todavía, va borrando las huellas del parto, de las contracciones sin epidural, de las noches sin dormir, de las hormonas... y al final sólo queda el amor infinito hacia ese moreno que le ha robado el sitio al amore en la cama. 

Todo vuelve a su sitio. El amore volverá a su cama, Juan a su cuna y fijo que incluso a paxarito empieza a hacerle gracia eso de tener un hermano. Y hasta los puntos, las mollas y las hormonas irán dejando paso a una vida más normal. La vida con tres maromos se presenta emocionante, les iré contando.


♥    Los pedidos en la tienda online ya salen con normalidad 




viernes, 23 de mayo de 2014

Cerrado por maternidad

Estoy salida. Loca, borracha, algo alterada... y salida de cuentas. Bueno, en realidad la fecha es este lunes, pero da igual. Todo el pueblo coincide en que tengo la barriga tan baja que Juan puede salir en cualquier momento, y así, me han ido insuflando esperanzas de que cada día es la fecha de un parto que no llega. Eso no se hace, que no. Porque me he metido un sprint de coronas de flores, tocados y laminitas que parecía que me hubiera dado un telele.

"Es que esta noche puedo dar a luz y todo tiene que estar a punto", y así cada día, corriendo a contrarreloj para poder cerrar chiringo. Pues ale, ya lo he conseguido. Todo listo y enviado, ya sólo falta sentarse a esperar. Como un vaquero que se enfrenta a un duelo en el porche de su casa. Así estoy yo, en la terraza, Gastón flanqueando mis piernas y mirando al horizonte.

Tengo miedo, sí. Porque no es lo mismo el primero que el segundo. Que al primero una va ilusa y feliz y el segundo pues en fin. Digamos que ya me sé las miserias que me esperan. Pero bueno, que es verdad, que luego le ves la carita y... Yo les contaré un secreto: cuando nació Paxarito, me imaginaba que sería la cosa más sensacional del universo, yo sola me recreaba en la escena y lloraba de emoción imaginándomela. Luego aquello se alargó demasiado, y cuando me dejaron encima aquel bebé pastoso y blanquecino, sólo alcancé a poner una mueca de asco.

El amore he de decir que se enfadó. Él es muy sentido y no entendía. Yo, agotada, le intentaba explicar: "esto no se lo deseo ni a mi peor enemigo". Lo cierto es que toda esta escena me la recuerda él, porque yo lo he olvidado todo. Los lloros por la noche e incluso como narices se hacía para dar el pecho. 

En fin, que así las cosas, no me queda otra que cerrar unos días para dar la bienvenida a nuestro nuevo paxarito. Sólo quince días, y volverán a salir los pedidos con normalidad, que para eso tengo un montón de chinos contratados en B y una chica estupenda con quien he arreglado la baja. Y yo, que seguiré mamatónoma, bebé colgando y al pie de este sarao. Porque ya saben, en el fondo somos todas un poco adictas a este trabajar y eso de delegar pues se nos da reguleras. Cosas de directivos, vamos.

La página web funcionará igual que siempre, sólo que los pedidos saldrán a partir del 8 de junio. Y yo de ustedes me esperaría porque... ese día sacaremos una hornada de tazas, fundas de móvil y hasta cucharas que sé que les van a emocionar. Hasta entonces...  ¡besos y abrazos y toda la felicidad del mundo! 


Nos vemos a la vuelta

jueves, 15 de mayo de 2014

Bajas maternales, guisantes y pezoneras

Iba a escribir un post renegón poniendo a caldo al gobierno, a la Seguridad Social y al rey (ya que estamos, todos en el mismo saco). Y es que llevo dos semanas estudiando cómo narices arreglar el asunto de mi baja maternal. Y no es que tenga especial interés en estar cuatro meses disfrutando de mi segundo paxarito y adaptándonos a una nueva vida los cuatro, con lo que supone dar el pecho y todos esos rollos con los que no les quiero agobiar. ¡Qué va! Pero es que por más que investigo no veo qué tipo de ayuda nos brindan a las mamatónomas que nos aventuramos a emprender por cuenta propia trabajo y además traer hijos al mundo. 

No entraré en detalles, pero ser madre autónoma es bastante complicado...
Digo iba, porque en pleno ataque de histeria blogger, llega Pablo con una saca de guisantes enorme. La segunda esta semana. Yo le pregunto que si piensa que me baño en guisantes o que los uso como dentífrico, porque todavía me quedan dos kilos de la saca anterior. Y él me contesta que los venda y así me saco unas perras. Este Pablo a veces tiene unas cosas...

La semana pasada fueron dos kilos de fresas, esta vez toca guisantes...
También ha llegado el mensajero a traerme un paquete con remite de Marina, de Oh Fleurs! una empresa de decoración y diseño floral que me chifla, con una caja con semillas de flores para celebrar su primer cumpleaños. Entre guisantes y flores, se me han empezado a olvidar mis males, y he empezado a buscar como una loca nuevas macetas donde plantar mis zinnias.

Rincón decorado por Oh Fleurs!
En esas estaba cuando... riiiing!! otro mensajero. Esta vez con un paquetón enorme: mis artesanitos por fin me hacen llegar las alpargatas de esparto. Dos semanas de espera paciente, pero no desesperen babies que mañana empiezo a mandar alpargatas a cascoporro y nadie se queda sin ellas.


No es el último paquete, me mandan también una casa de cartón para paxarito de This is Karton, una empresa de tres arquitectas locas que diseñan y fabrican juguetes para "niños de 3 a 99 años" con todos los ingredientes que me gustan: ecosostenibles, sencillos y con un plus de diseño super molón. Tienen casitas de muñecas, cocinitas y me han mandado una casa chulísima que pienso plantar en mitad del huerto para meter a paxarito por las tardes.

paxarito's home, aquí
Me manda María, de La casa azul (la tienda más bonita de Villajoyosa), un cojín que a paxarito le da mucha risa. No sé por qué, pero le hace reír. Y Raquel, mi Dorita de los chapines en internet, el peluche más amoroso del mundo: en forma de nube para los sueños de Juan. Diecisiete cosas me manda unas pulseras de pajaritos ideales, La Mar de guapa un collar rojo para mis futuros estilismos sin barriga...

Mi collar de La mar de guapa
Y hasta he recibido unas copas de lactancia de plata para proteger mis pezones. Sí, he dicho pezones darlings, dicen que son lo más para evitar esas fastidiosas grietas. Les mantendré informados... ¡glups!

pezoneras de plata que se pueden comprar aquí
Y en fin, que entre guisantes, flores, casas de cartón, collares y pezoneras, se me ha pasado el berrinche. Lo sé, soy muy materialista, pero a mi los regalos me pierden y hacen que olvide cualquier cosa. Ey, que sigo cabreada, ¿eh? pero digamos que ya inventaré algún chanchullo para poder seguir con la tienda en pie y poder tener aunque sea unas semanas para conocer a Juan, que al pobre no le he hecho ni caso durante estos nueve meses. ¡Y tenemos unas ganas de conocerle!