jueves, 12 de marzo de 2015

Déjese querer por una loca

Salí con un chico al que le ponía nervioso que cruzara los semáforos en rojo y me pilló hablando sola en la puerta de mi casa. Estaba ensayando uno de mis discursos imaginarios, pero él pensó que estaba loca. Un día mientras tomábamos café irlandés en una terraza, una paloma fue a cagar justo encima de su cuchara. Yo lo tomé como una señal del destino y días después acabé con la historia. Él me dijo: "estás loca", y seguro que lo sigue pensando.

Hace tiempo que no cruzo semáforos en rojo pero sigo ensayando discursos imaginarios (el de cuando me dan el premio Planeta lo bordo) y aprieto el culo en el coche cuando paso por encima de líneas blancas porque creo que así parece que el coche va a echar a volar.  

Supongo que no son cosas mías, porque mis novias también están locas. Van de corto, se ponen sombreros, llegan en moto con el novio, se sientan en el suelo, calzan alpargatas, son unas emocionadas de la vida, bailan como si no hubiera un mañana y abrazan fuerte, muy fuerte. Es mejor así, querer de locas, como locas. No serán portada de revista, pero son mucho más divertidas.  

Llegar en moto, en sidecar o en el coche de su suegro. Pero feliz.
Sara con su corona silvestre agarrada a Juan.
Y entrar cómoda, ligera... y oliendo a lavanda.
Olvidarse los stilettos en casa para llegar con nuestras alpargatas
y llorando a lágrima tendida. Como Paula. 
Y al llegar, abrazarse fuerte. El resto no importa:
boda en un velero prestado con música de spotify y fotos con el móvil. 
Empieza la ceremonia. Nervios y mucha risa.
Lorena a carcajada limpia con su canotier clavel.
Ponerse los anillos junto al mar.
Nuestra corona dorada en una sesión de Mi Tandem.
Y emocionarse, disfrutar cada momento.
Virginia y sus golondrinas. Ella sí que está loca. Y siempre se emociona.
Al salir, arroz, confetti, aplausos o lo que sea. Pero felices.
Subir cuestas, bajar caminos... pero contigo.
La boda de Lorena, aquí
Reírse juntos. Y darse muchos besos. 
Y sentarse en el suelo para comer. Sesión de Mi Tándem.
Luces de verbena y hacer el monguer con el ramo. Todo un clásico.
Vero y su tocado de flores
Bailar con bengalas y burbujas. Estrella con su corona de flores
y su barriguita de un mes.
Y abrazarse fuerte. Mucho. Como Irene y su marido. 
Bailar con tu abuelo, o con tu suegro, o con tu tío. Ellos sí que saben bailar.
Padi con su corona paniculata
Dárselas de reina del hip hop en la pista.
Como Raquel, que está loca de remate.Pueden ver su boda aquí.
Y acabar dándolo todo y con los pelos de loca. Porque así es como te voy a querer. 


Y el cielo y el mar entre sus ojos,
te hacía sentir que estabas vivo,
déjese querer por una loca,
es único...

viernes, 27 de febrero de 2015

subir al Everest con tacones

Hace dos años me convertí en una cobarde. Fue nacer mi primer hijo y morir de miedo. Cada noche, desde entonces, entraba en su habitación no fuera a ser que se lo hubiera llevado alguien (un monstruo, un vecino, qué sé yo). Apagaba el telediario por miedo a ver tantas cosas feas que pasan en el mundo y ya ni siquiera entraba en Facebook con todos esos dramas virales que copan los muros y que la gente gusta tanto de compartir: la madre que murió tras dar a luz, ese padre con cáncer que escribe el último post de su vida, aquellos dos que se cayeron al vacío haciéndose un selfie…

Pero la vida no se puede controlar, y un día, una se encuentra con que Juan, recién cumplidos los ocho meses, tiene síntomas claros de tener leucemia. Punción medular, y desde entonces, casi tres semanas de pruebas y analíticas en nuestra suite de la planta baja, en la unidad de Oncología. ¿Miedo dice? Pues tome taza y media. Yo, que no sabía ni para qué servía la médula ósea, ahí me tienen empollándome el vademécum con sus leucocitos y plaquetas, y hablando con los médicos cual alumna aventajada de un capítulo de House.

Ayer, mientras dormitaba encima de mis gafas nuevas (descuajeringadas están, las pobres), entró la médico corriendo en la habitación y nos dio la mejor de las noticias: Juan tiene un síndrome raro parecido al cáncer, pero no es primario. Lo ha provocado un virus, y aunque el proceso será largo, se cura, ¡se cura! Aprieto la mano al amore y cuando nos quedamos solos agarro a Juan tan fuerte que me pega en la cabeza con su cabestrillo para que le deje en paz.

Hace dos años me convertí en una cobarde, tenía miedo a vivir. Porque qué quieren que les diga, la vida es así de perra. Todos nos vamos a morir y en el hospital la gente llora por las esquinas. Yo he llorado por las esquinas como una magdalena, y mientras por Instagram todo el mundo felicitaba el ánimo con que llevaba las cosas, la verdad de la vida es que estaba hecha un felpudo. La parte buena del asunto es que el felpudo de lejos da miedo, pero en propias carnes no es tan malo. Me explico:

- He pasado más tiempo con Juan que en los últimos tres meses. Estar sentada con él achuchado en mis brazos, sin nada más que hacer, ya hace que valga la pena. En realidad, no hay tanto trabajo ni es todo tan urgente. 

- Me he vuelto a coger fuerte de la mano del amore como no lo hacía en mucho tiempo. Hemos llorado juntos pero nos hemos partido de la risa hablando de tontadas en nuestra suite. El sentido del humor es mágico y crece como de la nada en situaciones límite.

- La unidad de Oncología es preciosa, tiene sofás amarillos, juguetes por todas partes y los niños, en su dolor, son felices. María come tostadas con mermelada mientras ve la película “Barbie en Navidad”, Santi nos cuenta que de mayor quiere ser médico y Juan, de mala leche con los corticoides, se come un peluche.

- Con el mal trago, me he zampado cada caja de bombones que ha entrado en nuestra suite. Toblerones, caja roja, bolas de Lindt… las penas con chocolate son menos penas, pero creo que conviene ir introduciendo el salado en las visitas a los enfermos: jamón de Jabugo, lomo, croquetas… yo solo doy ideas.

- Bailar ayuda. Al menos a mi, que me venía abajo por cualquier minucia, si daba saltitos podía evitar romper a llorar de nuevo. Mientras esperábamos a que acabara la primera punción, estuve bailando el Coyote Dax en la sala de espera. “No rompas más mi pobre corazón” se ha convertido en la banda sonora de mi vida.

La vida duele, el amor duele, los hijos duelen un riñón… No hay láminas bonitas en Pinterest que nos lo avisen, pero es así. Y cuando se descubre, uno se da cuenta de que el dolor, a sorbos, no duele tanto. Que de todo lo malo, salen cosas buenas. Y que como dice Anne-Dauphine Julliand, paso a paso, podemos subir hasta el Everest en tacones.

Gracias a todos por estar ahí, por los mails, los comentarios, los whatsapps, los rezos, las velas, los bombones, los jamones, los cigarros de extraperlo, el Hola, Vogue y el Diez Minutos…  aún nos quedan días en nuestra suite pero con gente como ustedes, es todo mucho más fácil. Créanme, la vida es una verbena a pesar de la música que toquen. Hoy nos toca Juan y la orquesta desafina, pero es nuestra fiesta, él se ríe, y yo pienso seguir bailando. 



Pd: este post que escribí hace un año está más presente que nunca.

viernes, 30 de enero de 2015

Enero en el pueblo

Me he convertido en un oso. Pasó la Navidad, volvimos a casa y me metí en mi madriguera. La diferencia con el oso es sustancial: en lugar de dormir, yo tecleo, dibujo o me devano los sesos. Por lo demás, todo igual: pelo, volumen y aletargamiento. Hasta mi suegra apunta repetidamente que arrastro los pies y creo que ni el láser podría con mis escarpias a prueba de invierno.

Enero me ha dejado baldada y sin leña. La chimenea vacía, y yo arrastrando mis Ugg falsas por toda la casa. No crean, no soy la única. Al amore le ha dejado su pareja de tenis del pueblo. Un divorcio exprés a través del móvil: 

"no juego mas con tigo se lo e comunicado al club dice que si quieres puedes jugar con otro yo ya no quiero jugar mas con tigo adios". 

La ortografía no precisa explicaciones, y así, vía whatsapp, se ha visto relegado a la categoría de outsider. Porque en este pueblo, si uno no juega al tenis, es lo que viene siendo un marginado. 

Menos mal que Pablo no nos abandona y sigue pelando piñones en el banco de piedra frente a la cocina. Lo observo mientras descongelo las pechugas, Paxarito desarma el barco Pirata y Juan berrea, como siempre, desde su trona. Esta noche, cambiaré las botas por unos tacones, abriré el champán que quedó de Nochevieja y supliremos la leña con abrazos. Enero se acaba y creo que va siendo hora de salir de mi cueva.




viernes, 16 de enero de 2015

Nueve noticias para sonreír

Me ha costado. Llevo una semana buscando buenas noticias que no hayan salido del Mundo Today. Algo que nos haga reír y nos quite este mal cuerpo que se nos ha quedado después de lo de París, la cuesta de enero y las portadas agrias del telediario. Después de estudiarme hasta las necrológicas y las ofertas de súper, he de decir que cabe esperanza en el ser humano. ¡Que las disfruten!



♥  Fiesta seguirá produciendo con normalidad montones de piruletas de corazón, Kojak y "fresquitos". Después de dejarnos con el corazón encogido tras solicitar el concurso de acreedores, han tenido a bien anunciar que "actualmente está en una situación de plena normalidad operativa". Es decir, fabricando piruletas y fresquitos a destajo para felicidad nuestra.




 Ya pueden tirarse un pedo tranquilamente. Las nuevas bragas que neutralizan el olor de las flatulencias han llegado al mercado. Se llaman Shreddies Flatulence y gracias a una sustancia muy extraña llamada Zorflex que disimula como nadie los efluvios apestosos, podrán evacuar ese aire incómodo sin problema hasta en casa de su suegra. Lo sé, quieren comprar una remesa. ¡Pues redoble de tambores! Por 20 euros las pueden adquirir aquí. Son hasta monas, y ya de paso le compran un par a su amore para poder ventosear juntos.


Y si camuflan los pedos, ya ni te digo
  Enero es mes de bailoteo. Según nuestro calendario verbenero, este mes toca bailar. En la cocina, en la pista de baile o en el centro cultural del pueblo. Yo me he apuntado a un curso online de ballet después de darme cuenta de que el running no es lo mío. Ya tengo tutú y bailarinas, y a medio día, me pongo a tono con adagios y arabesques, mientras Juan me mira burlón desde su trona. ¿Quién dijo que no puedo ser primera bailarina a los treinta?


Nuestro calendario verbenero, aquí
 Confirmado: este año podremos molar tanto como McFly en Regreso al futuro. Nike ha anunciado que va a lanzar las míticas zapatillas capaces de abrocharse solas. Lo del DeLorean, de momento, es otro cantar...



 Un paso adelante en la investigación contra el cáncer. Google trajo el mal al mundo. Es dolerme un dedo, ponerlo en el buscador y... oh oh... me parece que tengo un cáncer de caballo. Bromas hipocondríacas aparte, los avances en esta enfermedad que se ha llevado a tanta gente consuelan, y mucho. Ya habían detectado una cosa del ADN llamada telómeros, muy relacionada con la enfermedad. Pues bien: acaban de demostrar que actuar sobre ellos podría acabar con el crecimiento del cáncer una vez producido. Como yo lo explico fatal, mejor léanlo aquí.


Y mientras investigamos telómeros, tipos como éste alegran el día a pesar de leucemias.
 Estamos de rebajas. Bueno, en realidad esto no tendría que estar aquí, pero tenía que ponerlo. Además, las rebajas alegran el corazón y las almas bajoneras. Mi depresión post vacacional necesita de ellas. Y tenemos un montón de sombreros gustosos, coronas aterciopeladas y lazos que necesitan dueño. Razón, aquí.



 Un empresario salamantino dona un millón de huevos al banco de alimentos. Lleva seis meses regalando huevos y no quiere dar su nombre. Gracias a él, las personas más necesitadas de Castilla y León podrán disfrutar de tortillas, huevos revueltos y un montón de proteínas de la granja.


Huevos con corazón
 Comprobado. Hollywood miente. Y si no, lean. Así que solo por hoy, dejen de comerse el tarro por no sentir un terremoto de mariposas estomacales durante todo el año o por descubrir que esa espinilla en la nariz del otro les da un poco de bajón. Entra todo dentro de lo normal, y además, es más divertido.


 Soy la nueva musa de Grupo el Gaitero. Sí, los de la sidra, ¿los conocen? Han regrameado una foto mía con nocturnidad y alevosía, y estoy estudiando emprender acciones legales para potenciar esta alianza sinérgica. Ya me veo el año que viene cual burbuja de sidra anunciando las campanas de año nuevo. ¡Al tiempo!


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Las dos cosas que harán que tu 2015 sea brillante

Mi web murió la noche del 23 de diciembre a la una de la madrugada. No ahondaré en detalles: murió y punto. Dicen que se arreglará mañana pero no me lo creo, y llevo una semana con un trastorno bipolar en grado tres y subiendo. Después de una semana agonizante, con chorrocientos mails pidiendo explicaciones y la campaña de Navidad perdida, he aprendido muchas cosas. Así que, mirándolo por ese lado, no todo es tan malo.

Comprenderán que no haya tenido mucho espacio mental para hacer balance y mirar al futuro, y además, en realidad, si pienso en 2015, sé que la voy a volver a liar parda un montón de veces. La vida es lo que tiene, que es preciosa, sí, pero cuesta lo suyo.

Así que no voy a decirles que este 2015 vamos a triunfar y ojalá que todos nuestros sueños se cumplan. Porque lo más seguro es que tropecemos, nos duela, tengamos días bastante malos, nos den disgustos y nos quede algún sueño por cumplir. Forma parte del cuento, como también los días maravillosos, los momentazos, las risas, los amaneceres y sueños que sin soñarlos, se cumplen sin más. Y así en general, vale la pena. Mucho.


Al nuevo año le pido que nunca me falte el pintalabios en el bolso. Para afrontar los lunes, los viernes y la vida. Y aquí me tienen, en pijama pero con labios rojos desde las diez de la mañana. Y además, esta noche, a la tercera copa de champán ya no habrá web que valga. 

Champán y pintalabios, que no falten. ¡¡Y Feliz 2015!!



Pedidos, reclamaciones y palabras de amor, 
como siempre en hola@luciabe.com

viernes, 19 de diciembre de 2014

Pasos para bailar esta Navidad

Lo confieso, la Navidad me ha pillado desprevenida. Con la casa llena de trastos, el pelo fosco y frondoso con tanta niebla y hasta un ratón debajo de la nevera. Una musaraña, matiza Pablo. Igual me da, el caso es que está ahí, y yo lo sé, y cuento los días para salir pitando de esta casa de campo en el que las cajas, los palés, el papel de seda y la lavanda han ido conquistando nuestro espacio hasta dejarnos en una esquina de la cocina al amore y a mi, que me echa miradas fulminantes mientras se pregunta por qué carajo no hice las oposiciones para el ayuntamiento del pueblo.

El grinch existe, y se esconde con el ratón debajo de mi nevera, dentro del ordenador y en mi armario lleno de ropa revuelta que aún espera a ver si me siento a hacer unos looks decentes para Nochebuena. Paso, tiro del vestido negro de lefties de hace cinco años, total, si yo y mi pelufo lo único que queremos es dormir de seguido durante cincuenta horas.

En esto que llega Andrea Amoretti y me da una de esas frases brillantes que consiguen tanto. Ella ha logrado que me pinte las uñas de los pies (pelufo electrizante y armario revuelto, pero todo se andará) y que me una a la filosofía de las 45 prendas, pero eso ya se lo contaré en otro post. Y, como cada año, me da su frase de Navidad: "la fiesta está en los detalles". Y yo me pongo a pensar...

En el detalle de Gonzalo y Mery, grandes amigos del amore y míos, que en lugar de una postal navideña nos envían un paquete enorme lleno de galletas de mantequilla, monedas de chocolate, regalos para todos y una carta preciosa. Aún hay más: nos dicen que tienen un planazo para cuando vayamos a Valencia. Yo me imagino el nuevo sitio de moda, unas copas en nuestro bar, una cena en su casa... No my friend, el planazo está en la residencia de discapacitados "La Nostra Casa": "nos hemos hecho súper amigos de Conrado, Mati y Martín. Dos horas con ellos y risas aseguradas para el resto del día".

En el detalle de acordarse de los demás. Está bien encontrarse una postal en el buzón de casa o del Mail. Lo mismo da. Yo no he mandado ninguna, sé que la mayoría de ustedes tampoco. Para ponérselo fácil, durante estas fechas al apuntarse a nuestra verbena les regalamos una postal descargable, para que puedan imprimir y acosar a sus amigos, familia y hasta a ese vecino que siempre se queja por el ruido. Keep calm, haz que cada día sea Navidad.





En el detalle de apagar el móvil y mirar a los ojos. Me lo pide el amore últimamente, y Paxarito cuando le leo a dos bandas el cuento de los osos, e incluso Juan, que ya tiene dos dientes y yo no me había enterado. 

En el detalle de parar, porque hay más vida fuera. De cuidar un poco este pelufo frondoso. De parar para bailar en la cocina. Parar y llamar a mi abuela, que quiere que le mande un calendario de mesa y yo no dejo de darle excusas porque cuando vea lo de "sé un poco zorra" pondrá el grito en el cielo. Parar y montar el Belén, y de paso, seguirle el rollo a Paxarito, que se contornea por toda la casa al ritmo de su propia versión de "fun fun fun". 


Y en los detalles también de fuera, de unos poms en los tacones, un lazo en el pelo, una falda de tul o unas medias de plumetti. El estilo que te hace feliz, como bien sabe Andrea, y hace feliz, ¿por qué no? también a los demás.


Sean felices, bailen, hagan que la vida sea una fiesta.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Mi (idílica) vida silvestre

A veces la vida le pone a una en situaciones muy intensas. De esas en las que hay que sacar todo el valor de dentro. ¿Han oído ustedes eso de que una madre es capaz de levantar un coche ella sola en situaciones límite? Bien, pues es mentira. Si una es cobarde no levanta ni un cojín del suelo. No quiero decepcionarles, pero cuanto antes desterremos los tópicos, mucho mejor. Se lo digo yo, que lo he vivido y estoy aquí para contarlo. 

Pero empecemos por el principio. En estas que estaba yo corriendo como siempre cuando me topé con un gusano rojo y repugnante cruzando muy tranquilo por el salón de casa. Hay ciertas cosas con las que no puedo, los bichos y los gusanos entran dentro de las principales. Tras cuatro años viviendo en este pueblo no he logrado acostumbrarme, y miren que he tenido que lidiar hasta con sapos en días de tormenta.

Ahí estaba el gusano, como un alemán por el paseo marítimo de Benidorm, y yo sin poder articular palabra. El amore trabajando, Paxarito en la guardería y Juan con escasos seis meses. Estaba sola ante el peligro, así que con todo el asco de mi corazón cogí una escoba y llevé al pobre gusano al jardín, incapaz de chafarlo. "Ale, a pasear palmito por el huerto", musité muy satisfecha de mi heroicidad. 

Ilusa de mi, cuando fui a dejar la escoba en la cocina, me encontré con ocho gusanos, ¡ocho! Rojos, asquerosos y paseando tranquilamente por las baldosas del suelo. Empecé a hiperventilar y antes de morir asfixiada cerré la puerta y salí de allí como si me persiguieran ocho perros rabiosos.

¿Qué hace una histérica al borde de un ataque de nervios con ocho gusanos asentados en su cocina? La respuesta es sencilla: llamar a Pablo, el que me cuida el huerto, que se presentó en cinco minutos aunque era la hora de comer. Se lo digo yo: ése levanta un camión en situaciones límite. Entró en la cocina, cogió un gusano, lo chafó entre los dedos y se frotó las manos diciendo: "huele a ajo".

Los ajos caducan pronto. Yo de esto no tenía ni idea, a pesar de que Pablo me lo repetía cada vez que me regalaba manojos del huerto. Y como en casa somos poco ajeros, los metía en el armario y hasta el año que viene. Creo que había cuatro generaciones de ajos guardados en el armario, así que los gusanos se habían montado una fiesta por todo lo alto a mis costa. 

"Los ajos son como el dinero, cuanto antes se gasten mejor, que no me haces ni caso pero al final, sabes que siempre llevo razón", me regañaba Pablo en la terraza de casa. Le invité a un vino, y se puso a contarme como hacer injertos, los secretos de un buen dulce de membrillo, sus cruces de pera y melocotón y las mejores trampas para mantener a los pájaros a raya. Hey, me estoy convirtiendo en un pozo de sabiduría hortelana.


Recuerden: solo el que ha comido ajo, puede dar una palabra de aliento. Y ya pueden comprar los calendarios verduleros en la shop, con todas las frutas y verduras de temporada y las frases más bonitas inspiradas por mi amigo Pablo, que ya merece un spin off.